El buttermilk es el líquido resultante de cortar la nata, separándose así la parte grasa de la misma que, curiosamente es baja en lípidos; ya que la materia grasa se agrupa, formándose así con ella mantequilla.
En paíse tales como Alemania, Holanda , Dinamarca o incluso la India o Turquía es una bebida muy popular, considerada como refrescante en época de verano.
Actualmente es fácil encontrarlo en algunas superficies comerciales, aunque se trata de un líquido fermentado por una bacteria que convierte la lactosa (azúcar propio de la leche) en ácido láctico, lo cual da su característico sabor ácido.
Ampliamente utilizado en repostería, confiere una especial esponjosidad y mayor duración en frescura a las masas batidas (bizcochos, magdalenas, bundt cakes...) y a las masas fermentadas (panes, masas dulces con levadura de panadero...)
Much@s usuari@s gastronómicos (me incluyo) utilizan a veces un sustituto a este producto, que consiste en cortar la leche con un poco de zumo de limón (aunque en esta ocasión se añade todo el preparado a la receta y no sólo el suero lácteo).
Dado que estamos ante un preparado con cierto grado de acidez, su conservación es prolongada en frigorífico, pudiéndose congelar para su posterior utilización una vez se haya descongelado previamente a temperatura ambiente.
En este caso yo he elaborado la receta en thermomix, pero igualmente podemos realizarla (de hecho hace años la preparaba yo así) batiendo la nata hasta cortarse con minipimer o batidora de varillas.
Ingredientes: (cantidad a elegir)
400 grs de nata 35 % M. G.
En principio, y después de desuerar bien el preparado, debería dar como resutado mitad cantidad de mantequilla y mitad
buttermilk.
Elaboración en thermomix:
Colocamos la mariposa en el vaso y echamos en él la nata. Programamos velocidad 3 y 1/2 hasta que veamos que se corta. Una vez terminado el proceso, colamos el preparado, resultando así el buttermik. La parte grasa que hemos aglutinado es
mantequilla casera.